Los traumatismos son un motivo de consulta frecuente dentro de la odontopediatría.  El 30% de  los niños con dientes primarios y el 22% con dientes permanentes sufren traumatismos dentarios.  Los rangos de edad de mayor frecuencia suelen ser de 1-3 años por caídas y de 7-10 años, secundarios a accidentes deportivos y en los patios de colegios. Ya entre los 11 y los 16 años la principal causa suele ser deportiva o bien accidentes de tráfico.

Los dientes más afectados son aquellos que ocupan una posición más anterior, es decir, los incisivos superiores. Niños con maloclusiones de tipo II, es decir con un maxilar más adelantado que la mandíbula son más propensos a padecer este tipo de traumatismos. Los niños que tienen malformación craneofacial, convulsiones y parálisis cerebral, también tienen más riesgos de sufrir estas lesiones dentarias.

Si su hijo sufre algún traumatismo, acuda lo más pronto posible a su odontopediatra. Ante todo mantenga la calma, para evitar asustar al niño. Limpie la zona de la herida con suero fisiológico y en el caso de que se produzca la caída de una pieza o del trozo de alguna, en primer lugar compruebe si es un diente de leche o definitivo, ya que los primeros no se reimplantan. Los segundos si se pueden reimplantar, para ello consérvelo en un medio adecuado que puede ser la leche o el suero fisiológico. Evite conservarlo en agua.

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