Poema dental

Penetra suavemente el arco al tubo,

reposo del acero y fortaleza

del NiTi, que se abraza cuando empieza

a aquel que habita donde bandas hubo.

 

Y tan fuerte se adhiere que detuvo

el temor del arco a que su cabeza

se fuese del molar y en su torpeza

perdiera todo aquello que se anduvo.

 

El problema es la envidia de la banda

que observa el nuevo tubo recelosa

como un día de frío sin bufanda.

 

Este tubo se agarra a cualquier cosa

como lapa que, al mar que la demanda,

burla al golpear la formación rocosa.

Alberto Collantes

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