El bruxismo es una parafunción oral de causa multifactorial, pudiendo comprometer de diferentes formas el sistema ortognático. Se conoce como bruxismo al acto de rechinar los dientes, esto es, apretar una arcada dental contra la otra promoviendo un desgaste destructivo de los dientes. Normalmente esta costumbre tiene lugar por la noche cuando inconscientemente no se puede controlar la fuerza utilizada en esta función.

El bruxismo se puede manifestar a cualquier edad, tanto en hombres como en mujeres por igual.  Si bien generalmente se manifiesta en adultos, también es frecuente en los niños durante las denticiones deciduas (diente de leche), mixta o permanente.

No existe una definición exacta de cómo surge el bruxismo. Algunas causas pueden tardar años en presentar síntomas o acentuar el bruxismo, estas son: estrés emocional, estrés físico, disfunción y sobrecarga de los músculos masticatorios, disfunción de la articulación temporomandibular, interferencia oclusal, perdida dental y patologías de las vías aéreas superiores.

Síntomas

La acción de frotar un diente contra su antagonista, descargando muchas veces factores emocionales y psicológicos en la arcada dental. El estado emocional del paciente está directamente relacionado con la hiperactividad muscular. El estrés, la depresión, el consumo de drogas, ansiedad, miedo y expectativas inciertas sobre el futuro pueden desencadenar esta actividad parafuncional.

Cuando está relacionado al sueño, el bruxismo consiste en movimientos rítmicos semejantes al de la masticación y largos periodos de contracción de los músculos mandibulares. Estas contracciones, generalmente bilaterales, se dan con fuerzas máximas de contracción las cuales, en determinados momentos, pueden superar aquellas realizadas durante el esfuerzo consciente, con una duración suficiente para provocar fatiga y dolor muscular.

Tratamiento

Ya que el bruxismo no posee una causa exacta, el tratamiento es un gran desafío para la odontología.

La terapia más recomendada para el alivio de los síntomas de disfunción de la articulación temporomandibular asociado al bruxismo es la utilización de placas interoclusales. Estas placas son de acrílico y el paciente puede utilizarlas para dormir y proteger los dientes del desgaste causado por el bruxismo. Las placas interoclusales reducen la actividad nocturna de los músculos. La mayoría de las veces, la utilización de la placa puede sumarse a terapias psicológicas y secciones de fisioterapias.

El tratamiento se basa en la reducción de la tensión psicológica, tratamiento de los síntomas, como el desgaste de la estructura dental y algias musculares, disminución de la irritación oclusal y modificación del patrón neuromuscular habitual.

El bruxismo es una enfermedad común que afecta a personas de ambos sexos por igual. Sus causas pueden ser psicológicas y/o físicas. El tratamiento, en caso necesario, debe ser multidisciplinar, incluyendo fisioterapeutas, odontólogos-cirujanos y psicólogos, sin embargo la terapia más utilizada son las placas oclusales miorrelajantes.

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